3 abr 2009

No me vengan a mí

si hay algo que detesté siempre, aunque muchas veces se hace difícil no caer en esa movida, es la divinización de los occisos.

Cuando se murió Rodrigo Bueno, no sólo era un cantante carismático. no señor, era el pibe de los barrios de Córdoba que nos había enseñado tanto sobre la vida como pocos. que con su modo de vivir nos había mostrado el camino hacia la felicidad y había demostrado que el país es uno sólo, popular y llano.
Cuando se murió Carlitos Jr., era la gran víctima de los monstruos del poder. él, que siempre había escapado de esa vida, que sólo quería divertirse con sus autos, que había sufrido ser hijode pero que nunca le hizo mal a nadie.
Cuando se murió Neustadt, era el padre del periodismo argentino. que si bien muchas veces sus posturas eran polémicas no se podía dudar que hasta el fin de sus días había luchado por un país mejor.

no me jodan. Rodrigo era un tipo que cantaba y nada más. Carlitos Jr. se dedicaba a acumular las fortunas del país y nunca se lo vio disgustado por la situación. Neustadt era un terrible facho hijo de puta.


yo no me olvido de los negociados para ordenar la casa en Pascuas, no me olvido de la Ley de Obediencia Debida, ni de la híper, ni del Pacto de Olivos, ni del apoyo a La Alianza, ni.

no me vengan a mí con Alfonso héroe nacional...

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